¿Te has preguntado alguna vez qué dicen los delincuentes condenados a muerte unos segundos antes de ser ejecutados? ¿Están arrepentidos o no? ¿Piden perdón a los que han herido o a los familiares y amigos de sus víctimas o no se sienten culpables de nada? ¿Te has puesto a pensar qué dirías tú estando en su lugar?

  • Las últimas palabras de los condenados a muerte siempre provocan muchas emociones. Unas veces son chocantes, otras veces muy conmovedoras… Se supone que las personas condenadas a muerte deben sentirse terriblemente mal después de todo lo que han hecho, pero en realidad muchas veces lo que dicen pocos segundos antes de morir ejecutados nos muestra lo depravados que eran…https://www.youtube.com/watch?v=HVbEwUf9bqU

1. John Wayne Gacy Jr. conocido como “Pogo el Payaso”

Conocido también como “Pogo” el Payaso porque hacía servicios sociales en desfiles y fiestas de niños vestido de payaso. Fue un asesino serial estadounidense acusado también de abusar de los niños. ¡Mató a sangre fría a treinta y tres personas! Se centraba en los hombres muy jóvenes, los encerraba en el semisótano, abusaba de ellos y al final los mataba brutalmente. ¿Y cómo lo hacía? Pues con su método preferido, es decir apuñalando y estrangulando a sus víctimas.

La ejecución del criminal que se realizó por inyección letal tuvo lugar en Chicago el 10 de mayo de 1994. Sus últimas palabras que describen su personalidad de la mejor manera fueron: “¡Bésenme el culo! ¡Nunca sabrán dónde están los otros”. Muy chocante, ¿verdad? Nada de arrepentimientos ni de remordimientos. No tuvo ni una pizca de humildad a la hora de morir, al contrario, hasta el último momento de su vida mostraba lo repugnante e inhumano que era.

2. Peter Kürten conocido como “El vampiro de Düsseldorf”

Peter Kürten, llamado El vampiro de Düsseldorf, también fue condenado a muerte por haber matado nueve personas y por numerosas agresiones físicas. El caso de Kürten ha sido muy importante en la criminología y hasta hoy es estudiado e investigado, ya que sus delitos no eran comunes, digamos. El motivo principal para cometer los asesinatos era su pasión desenfrenada por beber la sangre de sus víctimas (de ahí su apodo del Vampiro de Düsseldorf) y el placer físico que sentía en aquel momento. Obviamente atacaba a sus víctimas de una manera muy drástica matandolas a puñaladas, acuchillando o martillando.

La ejecución de Peter Kürten se realizó el 2 de junio de 1931 en Colonia, en Alemania. Las últimas palabras que dijo antes de morir son las siguientes y hacen que se me ponga la piel de gallina: “Dime ¿Después de que mi cabeza haya sido cortada, voy a seguir siendo capaz de escuchar, al menos por un momento, el sonido de mi propia sangre que brota del tronco de mi cuello? Eso sería un placer para poner fin a todos los placeres”.

En 1931, se hizo una película basada en estos sucesos y en la figura de Kürten. Asimismo el escritor Kim Newman incluyó a Kürten como un personaje secundario en su novela “El sanguinario barón rojo”.

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Publicado en Insólito