10 cosas que cambiaron tras la muerte de mis padres

Publicado 8 enero, 2016 por admin
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Sabes que llegará el día en que nuestros padres nos dejen, y sin embargo, cuando llegue el momento te darás cuenta de que no estás preparado para vivir sin ellos. Da igual la edad que tengas. Nunca.

Puede que sea ley de vida, pero dolerá horrores. Son las personas responsables de tu existencia, de tu carácter, personalidad y filosofía. Las que siempre han estado, contra viento y marea. Una costante en un mar de incertidumbre.

Nunca lo había pensado de esta forma hasta encontrar el artículo de Lisa Schmidt, una mujer que tras perder de forma repentina a sus padres, decidió dedicarles un emotivo artículo en el que desgranaba 10 pequeñas cosas que habían cambiado desde entonces.

A mis padres.

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Perdí a mis padres con dos años de diferencia; mi madre de forma inesperada y mi padre con gran rapidez tras un fortuito diagnóstico de cáncer. Mi madre era la única persona de mi vida que podía ver dentro de mi, de forma cristalina. Ella me enseñó lo que era la humanidad, la empatía, la generosidad. 

Mi padre era el tipo más sarcástico de la familia, realista en extremo y una de las personas más indulgentes que he conocido. Si querías un consejo sincero y sin tapujos, solo había que preguntar a papá. 

Hoy se han ido y el duelo sigue su curso. Sé que son solo etapas, metas que superas y se pierden en la distancia. Pero incluso años después, reconozco que hay días en que mis fallos, miedos y remordimientos irracionales afloran en demasía. Otros sonrío entre recuerdos y anécdotas infantiles.

Sea como sea me he dado cuenta de 10 cosas que han cambiado en mi vida desde que se han ido. 

1. Nunca me alejo del teléfono, y lo mantengo cerca cuando duermo. La última vez que lo olvidé en otra habitación no respondí a la última llamada que mi madre me hizo. Fue mi última oportunidad de hablar con ella.

2. Durante los primeros 6 meses de duelo, el simple hecho de pensar sobre la muerte de mi madre me hacía enfermar fisicamente. El estomago me daba vueltas y acababa vomitando.

3. Sus muertes han provocado que pierda el contacto con mis parientes lejanos. Hasta el momento hablamos y participábamos en las cosas que organizaban, pero sin ellos, cada uno hemos continuado con nuestras vidas por separado.

4. Estoy profundamente enojada conmigo misma porque mis padres no disfrutaron más tiempo de su nieto, mi hijo. Desde que nació, coincidieron solo en cinco ocasiones antes de que todo sucediera. Siempre piensas que habrá más tiempo.

5. Ahora cambiaría todas mis salidas de sábado noche y fines de semana con amigos por pasar una hora más con papá y mamá. Incluso un minuto.

padres muerte 1 6. No soporto que la gente se queje de sus padres en mi presencia. Ahora que me faltan, me cambiaría por ti sin dudarlo, así que cierra la boca. Resuelve tus problemas y disfruta de ellos.

7. Perder a tus padres es como formar parte de un «club» del que no quieres ser miembro. Al menos existe camaradería y comprensión de otras personas en tu misma situación.

8. Nadie piensa en el hecho de que puede ser admitido en este club de un día para otro. Descuelga el teléfono y llama a tus padres. Ahora mismo.

9. Se dice que el tiempo lo cura todo, pero creo que esto no es del todo cierto. En la vida conocerás a muchas personas, disfrutarás de su cariño y serás feliz, pero nadie podrá compararse a ellos. Esa relación es única. 

10. Siento celos. Lo admito, unos celos que en la vida imagine que existían: celos de padres. Envidia de las personas que tienen «reuniones familiares» incluso si afirman que son aburridas. De comidas familiares, vacaciones con los abuelos, llamadas de skype para enseñar a los nietos, y un sin fin de pequeñas cosas. No me mal interpreteis, es envidia sana, solo pienso en lo genial que sería tener lo mismo.

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Han pasado 10 años ya desde que mi madre se fue, y 9 de mi padre. Estoy bien, y soy feliz. Aún así no he querido borrar su número de teléfono de la agenda de mi móvil, pues inconscientemente espero a que me llamen algún día.

Son apegos, añoranzas, risas y recuerdos, que aunque a veces dolorosos, han cambiado mi perspectiva del mundo y me han hecho ser mejor persona. Lo que me enseñaron de la vida, trato de mostrárselo a mis hijos, pues de esta forma su legado continuará por siempre vivo.

Fuente: HuffingtonPost traducción y adaptación Lavozdelmuro.net

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